¿Cuántos vinos de pago hay en España?

Significado de vino de pago

El siglo XXI nos muestra a los bodegueros españoles que quieren adoptar métodos de clasificación más finos y, a su vez, hacer que los viñedos de mayor calidad de la Península Ibérica sean más visibles para los consumidores de vino del mundo.

Aunque sea un término extraño para quienes no lo conozcan, la forma más fácil de pensar en él es como un sistema de Grand Cru de ámbito francés que, aunque se basa en las Denominaciones de Origen (DO) españolas, funciona de forma independiente a éstas. Es importante señalar que dentro de la región de Cataluña, existe un sistema de clasificación separado sólo para sus vinos que funciona de la misma manera pero se llama “Vi de Finca”.

Para convertirse en un pago certificado, hay varios requisitos: el pago tiene que ser propiedad de la bodega que produce los vinos, el pago tiene que estar dentro de una DO registrada, y el pago tiene que demostrar características únicas que lo hagan merecedor de recibir el estatus.

Una vez certificada, se crea una nueva DO para el pago en cuestión y entra en la lista oficial, de la que actualmente hay 17 (véase más abajo), con varias más pendientes de aprobación definitiva. Como en el caso de todas las calificaciones que se acogen a la normativa nacional en materia de DO, el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente tiene la aprobación final para concederla.

Grandes pagos de españa

Cuando se relaciona con la uva, y según la Ley 24/2003 de la Viña y el Vino, el término “pago” designa el lugar o paraje rural con unas características edafológicas particulares y un microclima que lo diferencian y distinguen de otros de su entorno, conocido con un nombre tradicional y notoriamente vinculado al cultivo de la vid del que se obtienen vinos con características y cualidades singulares.

La denominación vino de pago sólo se aplica a viñedos o fincas vinícolas individuales y no a toda una región vinícola. Aunque muchos vinos españoles incluyen la palabra “pago” en sus marcas, hasta la fecha sólo 17 viñedos de alta calidad han obtenido este estatus por parte del Ministerio de Agricultura español y ratificado por la UE.

Además, toda la uva que se destine al vino de pago deberá proceder de viñedos situados en ese pago y el vino deberá elaborarse, almacenarse y, en su caso, envejecer de forma separada de otros vinos.

En el caso de nuestra propia finca de pago clasificada Los Balagueses, que obtuvo la certificación de Vino de Pago en 2011, entre las numerosas características citadas como factores en la decisión del Ministerio destacan las siguientes:

Prado de irache

La palabra pago deriva del latín pagus, que significa caserío o finca. En la actualidad, el término pago se refiere a “una zona limitada de tierras y fincas, normalmente viñedos y olivares”, aunque se sigue utilizando en su sentido original de “pequeña aldea o caserío”. En definitiva, en el mundo del vino un pago físico describe el terreno delimitado -con su nombre individual- donde están los viñedos.

Además, el Vino de Pago es una categoría de vino; de hecho, es la máxima categoría que existe dentro de la legislación vitivinícola española. La Ley 24/2003, de 10 de julio, de la Viña y el Vino establece que un pago es “un paraje rural con características edáficas y microclimáticas particulares que lo diferencian de su entorno y en el que se obtienen vinos de características y cualidades singulares”. Además, la producción de la uva, la elaboración del vino y el embotellado deben realizarse dentro del pago siguiendo estrictamente las normas de producción establecidas por el decreto ministerial específico para cada pago”.

Actualmente coexisten dos leyes paralelas, la de España y la de Europa. La ley europea distingue dos categorías de vino: Denominación de Origen Protegida (DOP) e Indicación Geográfica Protegida (IGP). Dentro de la categoría DOP, la UE incluye las categorías españolas: Vino de Pago, Denominación de Origen Calificada (DOCa), Denominación de Origen (DO) y Vinos de Calidad con Indicación Geográfica (VCIG).

El vino de los pagos

En primer lugar, los vinos deben cultivarse en suelos con características específicas que los distingan, ser cultivados de forma tradicional, ser embotellados por los propietarios y que todas las variedades de uva del pago se vinifiquen y envejezcan por separado. Estamos hablando de niveles obsesivos de culto al terruño. Estos chicos (y chicas) prácticamente viven en sus viñedos.

Con sólo 4,5 millones de botellas producidas al año en todas las fincas, 39 variedades de uva cultivadas, de las cuales 20 son tintas, y un vino que tiene un precio medio de 20 euros la botella (frente a un precio medio nacional de 5 euros), estamos claramente ante el extremo premium del espectro.

Algunos hacen menos de 6.000 al año, pero sería un error llamarlos aficionados, la pasión y el impulso inherentes a los miembros se muestra en cada aspecto de lo que hacen. Son productores orgullosos que hacen los mejores vinos que pueden, independientemente de la viabilidad económica.

Está claro que España ha alcanzado la mayoría de edad, pues hace 30 años sólo era conocida por Rioja. La diferenciación de los vinos que antes no se reconocían ha creado una balsa con variedad y profundidad que ahora está dando al resto de Europa una carrera por su dinero. Tienen el sol, una plétora de terrenos de calidad y altitud.

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